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Recuperación del sueño socialista

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Por Federico Fuentes

01/06/13 -- America XXI -- El surgimiento del socialismo del siglo XXI está vinculado a Hugo Chávez más que a cualquier otra figura. En los primeros años de este siglo, con el mundo enfocado en las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán, el socialismo aparecía moribundo, como una reliquia política del pasado relegada a la isla de Cuba.

Esto cambió abruptamente en enero de 2005, cuando Chávez anunció al Foro Social Mundial en Porto Alegre, Brasil, que era hora de recuperar el sueño socialista. El llamado de Chávez a la construcción de un nuevo socialismo para el siglo XXI marcó un punto de inflexión en la historia progresiva. Antes de ese momento, incluso sectores de la izquierda creían que el colapso de la Unión Soviética había anunciado la muerte del socialismo.

Pero todavía había un presidente dispuesto a recuperar la palabra “socialismo”, poniéndola de nuevo en la agenda pública. Estas no eran apenas las palabras y aspiraciones de una sola persona; reflejaban la creciente conciencia anticapitalista de un movimiento popular democrático que estaba desafiando directamente la hegemonía de Estados Unidos en la región.

Desde aquel momento, a través de numerosos y extensos discursos, Chávez buscó conscientemente construir apoyo para su visión socialista. Y según muchas encuestas, la mayoría de los venezolanos alcanzaron a ver este sueño como una alternativa viable al capitalismo.

Chávez se esforzó en enunciar algunos principios guía para el socialismo del siglo XXI. Para 2007, había formulado una visión de lo que él llamaba el “triángulo elemental del socialismo”, basado en los conceptos de la propiedad social, la producción social y la distribución social.

Para Chávez, el socialismo del siglo XXI requiere la propiedad social sobre los medios de producción, para asegurar que el bienestar social permanezca en las manos de la sociedad como un todo. Necesidades sociales, y no ganancias, condujeron la producción, con las comunidades participando activamente en las decisiones sobre qué se producía y para quién. La democracia en el lugar de trabajo era vital para poner fin a la explotación laboral y para permitir el desarrollo libre y pleno de la creatividad de los trabajadores. El socialismo requiere participación democrática en todas las esferas. Esto sólo garantizaría el “desarrollo humano integral”, un objetivo explícito que fue asentado tempranamente en la nueva constitución de Venezuela.

Más de ocho años después de la primera proclamación oficial del carácter socialista de la Revolución Bolivariana hecha por Chávez, un intenso debate continúa sobre cuán serio es el desafío que el socialismo del siglo XXI de Venezuela representa para el capitalismo.

Sin embargo, la historia dejará grabado que la Revolución Bolivariana logró hacer caer al neoliberalismo y sentó las bases para una transición al socialismo del siglo XXI. La relación dinámica que existió entre Chávez y las masas fue un factor clave para garantizar esto.

Mientras muchos han criticado el rol predominante de Chávez en la revolución venezolana, su liderazgo debe ser ubicado en su contexto histórico: el de una Venezuela marcada por una intensa convulsión surgida desde abajo que transformó la fuerza organizacional de los movimientos sociales.

A cada paso, Chávez lanzó iniciativas para alentar la auto-organización del pueblo. A través de este proceso, el pueblo venezolano ha ido crecientemente tomando en sus propias manos el destino de su país.

Su rol como la figura clave en la revolución y la confianza puesta en él por la mayoría pobre hicieron de Chávez alguien aparentemente irremplazable. Sin embargo, la elección de Nicolás Maduro como nuevo Presidente el 14 de abril, frente a una oposición fortalecida, ha demostrado que una mayoría de venezolanos no sólo apoyó a un individuo, sino a un proyecto de transformación revolucionaria.

El futuro de este proyecto dependerá del aumento de la auto organización de las masas y el desarrollo de un liderazgo colectivo que pueda eventualmente sustituir el rol singular de Chávez.

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