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Alemania: un gobierno rojo-rojo-verde en Turingia

[English at "Germany: Red-red-green government in Thuringia", http://links.org.au/node/4187.]

Por Victor Grossman , traducción para Sinpermiso: Enrique García

14/12/14 -- Sinpermiso -- Los partidos políticos en Alemania están representadas por colores: los demócratas cristianos (CDU), debido a sus corbatas de oficinistas, por el color negro, los Verdes, por supuesto, por el color verde, los socialdemócratas (SPD), tradicionalmente por el rojo. Cuando surgió Die Linke (La Izquierda) algunos analistas sugirieron que el SPD debía cambiar al "rosa". Pero no fue así, por lo que el nuevo gobierno en el estado oriental de Turingia es una "coalición rojo-rojo-verde" - la primera en Alemania con Die Linke como partido mayoritario. ¡Toda una novedad! La coalición consiguió la victoria raspando: por un solo voto.

¿Estaban dispuestos el SPD y los Verdes realmente a ser socios minoritarios de Die Linke, al que se considera un partido paria? Lo estaban, pero en una asamblea legislativa dividida casi exactamente por la mitad cada voto es imprescindible para vencer las posibles maniobras de la CDU, muy resentida tras haber sido expulsada del gobierno de Turingia, que controlaba desde 1990.

En el primer recuento (anónimo) de votos, un diputado rompió filas; si volvía a suceder podría tirar por la borda todo el plan de la coalición de izquierdas. Pero la disciplina de voto se recuperó en una segunda votación y el líder de Die Linke Bodo Ramelow), un dirigente sindical de Alemania Occidental que se había trasladado al este, recibió 46 votos a favor (de un total de 90), y se convirtió en primer ministro. Al tomar posesión de su cargo, a pesar de ser un luterano practicante, optó por omitir la formula "con la ayuda de Dios".

El nuevo gabinete de Turingia juró su cargo, con cuatro ministros de Die Linke, tres del SPD, y dos de los Verdes (a pesar de sus escasos resultados en las elecciones). Tres ministros de Die Linke y otro de los otros partidos son mujeres.

Esta inédita coalición ha provocado la ira, la rabia, casi la histeria entre algunos políticos, periodistas y anticomunistas diversos de otros estados. El jefe del partido hermano de Angela Merkel en Baviera afirmó que era "un día de vergüenza para la Alemania unificada ... Veinticinco años después de la caída del muro nuestro lema debe ser, una vez más: ¡hay que prevenir juntos una república izquierdista! ".

Un profesor notoriamente derechista, Hubertus Knabe, declaró: "No es un buen día para Alemania y sobre todo, no lo es para las víctimas de la dictadura del SED [Partido Socialista Unificado, el partido gobernante de la República Democrática Alemana antes de 1990, la parte oriental de Die Linke es el descendiente reformado del SED]. Es una gran decepción para muchas víctimas que ni un solo diputado del SPD o los Verdes tuvieran el coraje de evitar esta coalición".

La mayor parte de los dirigentes del SPD y los Verdes a nivel nacional han enfatizado que esta coalición es estrictamente local, que puede funcionar en un Estado, pero que de ninguna manera implica que se repita a nivel nacional tras las elecciones de 2017, porque las posiciones de Die Linke en política exterior, seguridad del Estado y otros temas la hacen imposible. Muy pocos en ambos partidos se han atrevido a oponerse al tabú por adelantado, pero no sólo ellos leen las encuestas que muestran que una alianza Verde-SPD difícilmente podría obtener la mayoría necesaria sin Die Linke.

Hay esperanzas, aunque menos públicas, de que este nuevo experimento en Turingia presionará a Die Linke para que modifique o incluso abandone sus posiciones "radicales" mas problemáticas. Ramelow, en su primer discurso como primer ministro, evitó referirse a las diferencias evidentes y en su lugar hizo hincapié vigorosamente en el rechazo total del pasado dictatorial de la RDA y su deseo de llevarse bien con todo el mundo. Sus objetivos: un año gratuito de preescolar en el jardín de infancia, la contratación de más maestros, la reducción del número de condados y la ayuda a los desempleados en aspectos concretos, pero sin aumentar el déficit, especialmente tras compromiso del SPD y los Verdes como parte de la coalición de gobierno de un presupuesto equilibrado.

Los afiliados a Die Linke en Turingia, contentos por tener a su dirigente al frente del gobierno por primera vez, habían aprobado la nueva coalición de antemano en un referéndum con el 94 por ciento de los votos. Muchos en el partido se regocijaron de este avance clave. El copresidente de Die Linke Bernd Riexinger dijo: "Si Turingia es bien gobernada, la marea se extenderá a toda Alemania". Matthias Höhn, otro alto dirigente, como Ramelow del "ala reformista", escribió: "La importancia de este gobierno de coalición puede percibirse en el nerviosismo y la confusión de los partidos cristianos simplemente ante la perspectiva de que el cambio rojo-rojo-verde de política se ha convertido en realidad en un estado alemán".

Unrechtsstaat

Sin embargo, otros miembros y dirigentes estaban consternados por la descripción acordada de la RDA como un " Unrechtsstaat ", un "estado injusto ", un término ahora aceptado y enseñado casi universalmente y que el SPD y los Verdes exigieron como condición para formar la coalición. En la RDA, se recordó, las elecciones no eran libres, el poder judicial estaba políticamente controlado y el gobierno era dictatorial. Pocos realmente se atreven a poner en duda estos juicios, pero se cuestiona su énfasis y su sinceridad.

Katja Kipping, co-presidenta del partido, afirmó que la nueva coalición "haría a Turingia mucho más consciente socialmente, más democrática y más ecológicamente verde", pero agregó que el término "Unrechtsstaat" sería difícil de aceptar para muchos que habían vivido en la RDA "porque ven en esa descripción una demonización de sus esfuerzos para construir en Alemania, tras el fascismo, un país socialista diferente ... Eso es lo que hace que esta discusión sea tan difícil".

Para una ex co-presidenta, Gesine Lötzsch, "el término 'Unrechtsstaat' no sólo es una palabra clave para criticar la RDA, sino que también tiene implicaciones para el futuro", ya que asume una supuesta falta de cualquier alternativa a las políticas de la República Federal. "Por lo tanto, no hay alternativa al envío de armas a las regiones en crisis, la privatización de las carreteras y autopistas, el rescate de los bancos, la injusticia de los planes de pensiones y claro que hay alternativa al capitalismo ... La próxima generación ni siquiera tiene que pensar en una alternativa al capitalismo. La RDA, definida en su totalidad como un 'Unrechtsstaat', es asimilada sin matices al fascismo".

En una línea similar, Wolfgang Gehrcke, vicepresidente del grupo parlamentario de Die Linke en el Bundestag, ha declarado que este término era "históricamente falso, sesgado políticamente y científicamente incorrecto. El término 'Unrechtsstaat' se basa en una ‘ideología totalitaria’ que equipara el fascismo de Hitler con la RDA ... Calificar a la RDA de ‘Unrechtsstaat' denigra los esfuerzos de toda una vida de muchos ciudadanos de ese estado ... lo que implica que todas las leyes promulgadas en la RDA eran injustas".

Y en un programa de entrevistas de televisión de gran audiencia, Oskar Lafontaine, ex co-presidente de Die Linke (y antiguo presidente del SPD), fue aún más duro: "Esta discusión sobre el ‘Unrechtsstaat’ no tiene otra finalidad que distraer la atención de las injusticias monstruosas que están teniendo lugar". Y citó los asesinatos mediante aviones no tripulados estadounidenses, los innumerables emigrantes que se ahogan en el Mediterráneo y las guerras de intervención.

Sin embargo, la terminología ha sido adoptada oficialmente, y se rechaza cooperar con cualquier organización en desacuerdo con esta posición, negando cualquier responsabilidad pública a toda persona que disienta.

Algunos Verdes - en Alemania están en algunos asuntos a la derecha de la canciller Angela Merkel - están regodeándose con su influencia en esta coalición, que pronto puede parecerse a un Eiertanz - una danza entre huevos crudos. Un solo diputado puede acabar con la coalición si no esta de acuerdo con alguna posición de Ramelow.

En cierto modo la victoria-rojo-rojo-verde recuerda a las del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en 2008 y 2012, que supuso una increíble derrota de los racistas. La coalición de Turingia es un golpe al anticomunismo más primitivo. ¿Habrá otras similitudes - y quizás desilusiones? Nadie puede decirlo. Pero en el debate, a menudo demasiado apasionado, sobre la injusticia de estado, algunos pensamientos se distrajeron de los pecados de un viejo pasado por culpa de las noticias actuales sobre los alarmantes homicidios de la policía en Ferguson y Staten Island - o los bombardeos en Ucrania. ¡La injusticia es un asunto tan complicado!

[Victor Grossman, periodista y autor estadounidense, ha residido en Berlín Oriental durante muchos años. Él autor de Crossing the River: A Memoir of the American Left, the Cold War, and Life in East Germany (University of Massachusetts Press, 2003). Sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores.]

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