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Nicolas Del Caño (FIT): 'Queremos una izquierda que denuncie a la casta política y acompañe a los trabajadores en sus luchas'

Del Cano 

Iniciado hace poco más de cuatro años, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores frontal (FIT) se ha convertido en un punto de referencia clave para la izquierda en Argentina, y está rápidamente ganando su lugar en la escena política nacional.

La FIT se formó como una alianza de tres partidos trotskistas: el Partido de los Trabajadores Socialista (PTS), Partido Obrero (PO) e Izquierda Socialista (IS). Comenzó en gran medida como un intento de superar nuevas obligaciones electorales que hizo que partidos tendían que ganar más de 1,5% de los votos en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) antes de poder presentarse a las elecciones.

En un contexto donde tradicionalmente le ha ido mal a la extrema izquierda mal en las elecciones presidenciales, el FIT fue relativamente exitoso en su primera aventura electoral - el PASO de 2011 para la elección nacional de ese año – cuando su precandidato presidencial y figura histórica de la izquierda, Jorge Altamira, gano más de medio millón de votos (2,46%).

En el PASO celebrada el julio de este año, más de 750.000 personas votaron a favor de uno de los dos precandidatos presidenciales del FIT. Sin poder llegar a armar una lista única, el FIT utilizo el mecanismo de las primarias para que los votantes decidan su lista de candidatos a la presidencia y vicepresidencia.

En esta ocasión, Altamira fue derrotado por Nicolas Del Caño (foto), un joven de 35 años y organizador del PTS quien saltó a la fama nacional en 2013 cuando salió elegido como diputado nacional para Mendoza - una provincia tradicionalmente conservadora - con el 14% de los votos.

Federico Fuentes entrevistó Del Caño para Green Left Weekly acerca de la situación en la Argentina hoy y las elecciones presidenciales que se realizaran en octubre.

Quisiera empezar por entendiendo mejor el momento político que vive Argentina hoy en día. Hace poco más de un década, Argentina estaba en el centro de la mira de muchos izquierdistas a nivel mundial por el Argentinazo, por el fuerte desplome de los partidos políticos tradicionales y por la emergencia de movimientos importantes como los piqueteros, fábricas ocupados, asambleas barriales, etc. Sin embargo, en las recientes PASO, el peronismo (en su dos variantes - Scioli y Massa) junto con la derecha reciclada sumaron casi 90% de los votos, y el kirchnerismo (que muchos identificaron como parte de la ola progresista a nivel regional) tuvo que buscar un candidato a su derecha con el fin de poder mantener el poder. ¿Se puede decir que la ciclo del "Que se vayan todos!", de movilización desde abajo, ha terminado para dado lugar a un suerte de re-consolidación del viejo orden?

La crisis abierta en 2001 fue muy profunda, y en varios sentidos, el kirchnerismo mismo no puede entenderse sin ese antecedente. De hecho, la victoria de Néstor Kirchner en 2003, con un magro 22% de apoyo, fue una muestra de la profunda crisis del régimen, que se combinó con una catástrofe económica y la pérdida de autoridad del Estado. Hace algunos días, mi compañero Christian Castillo (dirigente del PTS, ex legislador por la Provincia de Buenos Aires) explicaba en un debate cómo la debilidad de los de abajo (el movimiento obrero llega en una posición defensiva a 2001, con altas tasas de desocupación, golpeado y dividido luego de la década neoliberal) y la recuperación capitalista iniciada en junio de 2002 permitió que la situación no fuera explosiva y que surja el kirchnerismo, apoyado sobre tres factores clave: gran parte del aparato peronista reconvertido discursivamente, una fracción de la burocracia sindical y un sector cooptado del progresismo. Esto le permitió al gobierno intentar bastardear permanentemente las banderas de la izquierda mientras no dudó en reprimir a la vanguardia obrera durante esos años.

Esto no significa que no hayan existido crisis y reveses. El kirchnerismo llega al final de su ciclo debilitado en varios aspectos, con una oposición política en crisis, pero al mismo tiempo con una crisis propia de sucesión. Se enfrenta a la misma crisis que tienen muchos de los gobiernos pos neoliberales de la región.

Tampoco se puede entender ni la formación del Frente de Izquierda, ni por qué logró destacarse entre el resto de las corrientes políticas, sin la lucha persistente del movimiento obrero durante esta década de kirchnerismo. Desde las primeras luchas del sindicalismo de base, como las huelgas en la multinacional Kraft Foods hasta la lucha ejemplar en la autopartista Lear, se han fortalecido los lazos entre los sectores combativos de trabajadores y la izquierda revolucionaria. Parte de esta relación se reflejó en la presencia extendida de trabajadores y trabajadoras en nuestra lista “Renovar y Fortalecer”, donde hubo más de 1800 candidatas y candidatos obreros. Y pensando en el próximo gobierno, al no existir derrotas importantes, se han acumulado experiencias durante estos doce años, y ese es el gran problema que tiene cualquiera de los que vengan a aplicar el ajuste.

Frente todo esto, ¿porque decidiste postularse dentro del FIT como pre-candidato a la presidencia, siendo el más joven de todos los candidatos que se presentaron el 8 de agosto? ¿A qué se debe tu victoria en la interna del FIT?

En principio, desde el PTS propusimos una fórmula unitaria con los compañeros del Partido Obrero. Es claro que en el FIT existen dos tendencias políticas principales, la que integramos desde el PTS y la del PO, pero nos parecía importante que en las elecciones generales de octubre pudiéramos llegar de manera unificada. En Mendoza, mi compañera Noelia Barbeito (que es candidata a senadora) obtuvo 110 mil votos en la elección provincial, más del 10% de los votos a la categoría de gobernador. Fue una elección realmente impresionante para la izquierda. Algo similar había sucedido en la elección de la ciudad de Mendoza, donde con mi candidatura alcanzamos el segundo lugar y superamos incluso al candidato kirchnerista. Nosotros queríamos ver si era posible reflejar a nivel nacional esa combinación entre la muy buena elección que hicimos en Mendoza entre sectores de los trabajadores precarizados y la juventud, con la práctica efectiva de un parlamentarismo revolucionario, que muestra que es posible hacer una política diferente a la de los políticos de los partidos burgueses. Durante todo el año pasado desde las bancas del Congreso Nacional, provinciales y locales apoyamos todas las luchas de los trabajadores al mismo tiempo que nos comprometimos a ganar lo mismo que una maestra mientras donábamos el resto de nuestro sueldo a los trabajadores en lucha. Por eso nos parecía que era importante que esta experiencia tuviera una expresión en las elecciones a nivel nacional con mi precandidatura presidencial. Como esto no fue posible, por la negativa del Partido Obrero a conformar una fórmula común, utilizamos el mecanismo de las internas para definir la candidatura presidencial.

Creo que con mi candidatura pudimos expresar a cientos de miles de mujeres, jóvenes y trabajadores de todo el país que ven los límites que tuvo la década kirchnerista. Hicimos un esfuerzo muy importante por amplificar nuestras ideas y la gran votación que recibimos mostró que éramos un canal de ese descontento por izquierda. Nuestro triunfo, por decirlo de alguna forma, también expresa el profundo desencanto social que hay con el kirchnerismo.

Con el triunfo en las internas, logramos un mayor nivel de conocimiento, pero nuestro proyecto tiene un objetivo colectivo. No nos proponemos construir figuras solitarias de izquierda, sino un partido con raíces en la clase trabajadora y la juventud que pueda influir en la vida política nacional y preparar el camino de lucha para avanzar hacia nuestro objetivo, un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

El FIT, de algún manera, se formó para ver si la izquierda podía superar la barrera impuesto por los PASO en 2011. No solamente logran superarlo, pero en esta elección sacaron más del doble de los votos necesario y estuvieron a pocos votos de ser el cuarto más votado lista. ¿A qué se debe este crecimiento en apoyo?

Como te decía antes, existe, por un lado, un gran desencanto con el kirchnerismo que tras un discurso progresista hizo muchas promesas que no cumplió y, al contrario, confirma todos los días que su gobierno garantiza los negocios de los empresarios y los terratenientes, más allá de los roces que tenga algunos sectores. Por otro lado, la izquierda anticapitalista, especialmente las organizaciones trotskistas, en Argentina es una referencia para muchos sectores que se enfrentan a los empresarios y a la burocracia sindical, y también entre la juventud donde la mayoría no tiene sindicato, no alcanza el salario mínimo y suelen ser el blanco de la persecución policial. Eso explica también que nuestra lista haya tenido repercusión entre jóvenes trabajadores, estudiantes, y entre las mujeres, que no solo son protagonistas de una gran movilización contra la violencia de género sino que han enfrentado durante una década la negativa del gobierno kirchnerista a legalizar el derecho aborto (que apoya la mayoría de la población). Estos elementos configuran el sector que apoya a la izquierda, electoralmente, en las calles y en las luchas en los lugares de trabajo.

En 2013 el FIT obtuvo un millón doscientos mil votos, una votación histórica. Cuando asumimos las bancas del Congreso Nacional no dejamos de apoyar las luchas de los trabajadores, al contrario, intensificamos nuestra participación. De hecho, uno de los de los spots que tuvo más repercusión en nuestra campaña es en el que estoy con los trabajadores de Lear, a quienes acompañé durante todo 2014 y los sigo acompañando, en los cortes de la ruta Panamericana, o en el Congreso discutiendo con ex jefe de Gabinete Jorge Capitanich, denunciando su actuación como gerente de los intereses de las empresas. Desde las bancas del PTS en el Frente de Izquierda, peleamos por una agenda propia del pueblo trabajador en el Congreso. Nuestra práctica confirmó nuestro programa: en nuestra campaña propusimos que diputados y funcionarios cobren el salario que una maestra, lo propusimos como ley en el Congreso Nacional y en varias legislaturas provinciales, no fue aceptado. Sin embargo, nosotros como diputados lo hacemos, y el resto de nuestro sueldo lo aportamos a las luchas, a fondos de huelga, a apoyar a los trabajadores, como se ve en nuestra rendición de cuentas.

Este crecimiento en votos ha sido acompañado por la elección de varios candidatos del FIT a bancadas a nivel local, provincial y nacional, inclusivo tú mismo, con tu voto histórico en Mendoza para llegar a ser diputado nacional. Que busca el FIT hacer con estas bancadas.

El objetivo es que se escuche la voz de los trabajadores, de las mujeres y la juventud en el Congreso, amplificar las demandas de quienes pelean en los lugares de trabajo contra la precarización laboral, por aumento de salarios, contra la inflación. Al contrario de la idea de una izquierda que se “adapte”, que tengan un discurso más amable, nosotros queremos construir una izquierda dura, que acompañe a los trabajadores en sus luchas, que denuncie a la casta política, a los funcionarios que viven como millonarios a costa del pueblo. A la vez, nos preparamos para un próximo gobierno que, gane quien gane, aplicará medidas de ajuste. Por eso decimos que vamos contra los “candidatos del ajuste”, todos se han comprometido a impulsar medidas para favorecer los negocios, y nosotros queremos fortalecer una izquierda que esté firme junto a los trabajadores y las trabajadoras, que denuncie la entrega de los recursos naturales, como hizo mi compañero Raúl Godoy (que es un dirigente obrero de Zanon y acaba de renovar su banca como diputado provincial en Neuquén) cuando oficialistas y opositores acordaron la entrega de los yacimientos de Vaca Muerta a la multinacional Chevron. También queremos seguir poniendo nuestras bancas al servicio de la movilización de las mujeres para enfrentar la influencia oscurantista de la Iglesia católica y fortalecer la lucha por el derecho al aborto y contra la violencia machista.

¿Cuál será el enfoque de su campana electoral? ¿Y que buscan obtener de esta campaña electoral?

Ya pasadas las PASO, el FIT tiene que avanzar unido hacia las elecciones generales. Somos la única fuerza de izquierda, y los que proponemos una verdadera alternativa de clase a los tres principales candidatos burgueses: Scioli, Macri y Massa. Tenemos la posibilidad de conquistar nuevas bancas a nivel local y nacional en varias provincias. En cuanto al programa, además de lo que contaba antes, que serán los ejes de nuestra campaña, queremos profundizar lo que ya hemos venido planteando como agenda de los trabajadores: contra la precarización, por un salario mínimo igual a la canasta familiar; por un impuesto progresivo a los grandes empresarios; eliminar el impuesto al salario y otros como el IVA (impuesto al consumo) en productos de primera necesidad. Profundizaremos nuestro planteo de nacionalizar el petróleo, la minería y el gas; expropiar a los 4.000 grandes terratenientes que poseen las tierras cultivables en nuestro país; estatizar la banca y el comercio exterior. Nuestra lucha es por un gobierno de los trabajadores, donde la enorme riqueza de nuestro país esté en función de la gran mayoría del pueblo trabajador y no de un puñado de capitalistas.

Finalmente, dado la discusión que se viene dando sobre la tema de unidad dentro del FIT, que tuvieron que ir a unas internas por falta de consenso, y el hecho que otras listas de la izquierda no lograron superar la barrera del PASO, buscaran trabajar con, y posiblemente integrar, estas fuerzas en su campana?

En las últimas reuniones nacionales del Frente de Izquierda venimos proponiendo una gran campaña unitaria, y damos por descontado que las otras listas de izquierda que no superaron el 1,5 van a apoyar al FIT, como tradicionalmente lo hacen. De hecho, varias organizaciones ya se han pronunciado en este sentido. El FIT tiene un programa de independencia de clase y eso lo hace diferente a cualquier otro frente electoral o partido amplio como los que han surgido en los últimos años entre revolucionarios y reformistas (como los casos de Syriza o Podemos). El FIT está preparando un nuevo programa de cara al próximo gobierno que será publicado en breve, y sobre la base del que estamos dispuestos a discutir con todas las corrientes, grupos e individuos que defiendan la independencia de clase y luchen por la perspectiva de un gobierno de los trabajadores.

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