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Corea del Sur: Victoria del movimiento de las velas, destitución de la presidenta Park y convocatoria de elecciones

 
 

Por Youngsu Won

 

Marzo 22, 2017 — Links International Journal of Socialist Renewal, traducido por Enrique García para Sin Permiso— El 10 de marzo, a las 11:22 de la mañana, el juez del Tribunal Constitucional Lee Jeingmi leyó la última frase de la sentencia, que declara que el tribunal había decidido por unanimidad, destituir a la Presidenta Park Geun-hye. Después de un juicio de 92 días, la presidencia de Park Geun-hye había terminado.

 

Los manifestantes pro-destitución congregados delante del palacio de justicia aplaudieron el veredicto, llenos de alegría y la sensación de vivir un momento de emancipación. Por otro lado, desesperados manifestantes anti- destitución, profundamente decepcionados, recurrieron a las agresiones verbales y físicas, causando las muertes trágicas e innecesarias de algunos pobres ancianos.

 

Fue un momento histórico, una victoria política gigantesca para los millones de personas que participaron en las protestas con velas - los indignados de Corea del Sur- y los que dirigieron los 134 días de movilizaciones consecutivas que movilizaron a más de 15 millones de personas en las calles. Park se suma a la lista de presidentes depuestos en desgracia; su caída ha enviado la nostalgia por la época de su padre en el poder (Park Chung-hee, 1961-1979) al basurero de la historia.

 

¡La princesa ha caido!

 

El veredicto final fue concluyente: Park Geun-hye no es apta para gobernar. Los jueces no han reconocido ciertas irregularidades y violaciones en su explicación de las razones para la destitución, pero las ilegalidades de su amiga y confidente y su propio abuso de poder han sido motivos más que suficientes para su destitución. Los jueces han señalado como traicionó la confianza del pueblo, como violó la constitución, su negativa a cooperar con las investigaciones en su contra y sus mentiras repetidas.

 

Algunos se sintieron decepcionados por el hecho de que su negligencia ante el desastre del ferry de Sewol en 2014 - en el que más de 300 personas, principalmente estudiantes de secundaria, perecieron - no ha reconocida como una causa de su destitución. Pero las opiniones complementarias al veredicto, establecen que Park incumplió su deber de proteger la vida de las personas a bordo del Sewol.

 

Para Park y sus abogados defensores, el veredicto unánime de los 8 jueces del Tribunal Constitucional fue un duro golpe. Después de publicarse el veredicto final, Park, ya ex-presidenta, se sumió en un profundo estado de shock, porque se había negado a escuchar los consejos de sus asesores y, firme hasta el último momento, se había aferrado irremediablemente a su creencia de que el juicio sería suspendido o el caso rechazó. Aun más la sorprendió el resultado unánime de los jueces del Tribunal Constitucional, en su mayoría conservadores, de los cuales dos habían sido designados por ella misma.

 

Acabado el juicio, y perdida su condición de presidenta constitucionalmente, estaba obligada a salir de inmediato de la Casa Azul (la Casa Presidencial). Sin embargo, curiosamente, permanece allí, sin hacer ningún comentario sobre el veredicto ni aclarar cuales son sus planes para abandonar la residencia oficial. Se dice que su casa privada no está preparada para su vuelta. Esta actitud extraña, incomprensible, ha provocado más dudas y desprecio entre la enojada ciudadanía

 

Concluida su destitución, Park, despojada de inmunidad legal, será objeto de investigaciones criminales por diversos cargos, uniéndose a decenas de sus cómplices en el juicio. Se espera que la fiscalía del estado inicie investigaciones formales muy pronto, sobre todo porque Park bloqueó las investigaciones del fiscal y del Fiscal Especial, en contra de su propia promesa de cooperar plenamente con las investigaciones, como había asegurado en sus discursos pidiendo perdón. No le queda otra opción que la cárcel, aunque hay quién asegura que el próximo presidente podría amnistiarla.


Feas maniobras para detener el juicio político

 

Desde su destitución parlamentaria el 9 de diciembre del año pasado, las fuerzas reaccionarias han contra-atacado. Una mezcla de extremistas de derechas, anti-comunistas, ultra-conservadores, fundamentalistas cristianos, y otros, han formado una coalición de quienes se han opuesto a su destitución. Han organizado una serie de contra-movilizaciones a las protestas con velas.

 

A lo largo de los juicios políticos contra Park, estos grupos anti-destitución han intensificaron sus movilizaciones, criticando al Tribunal Constitucional y al Fiscal Especial. La extrema derecha reaccionaria ha enarbolado la bandera de Corea del Sur como su símbolo, e incluso banderas de Israel y Estados Unidos. Los manifestantes reaccionarios han realizado extravagantes condenas sin fundamento, acusando a las protestas con velas de actuar bajo instrucciones de Corea del Norte.

 

Los organizadores de las manifestaciones contra la destitución han exagerado el tamaño de sus protestas, llegando a afirmar, contra toda evidencia, que sus movilizaciones con bandera surcoreanas eran mucho mayores que las protestas con velas. En un momento, justo antes del veredicto final, afirmaron sin pudor que 5 millones de personas habían participado en una manifestación, a pesar de que era obvio que no eran mas de 50.000 personas.

 

Este fenómeno es muy familiar para los surcoreanos, ya que estos extremistas de derecha se movilizan regularmente para contrarrestar las protestas contra el gobierno con el fin de encubrir su mala gestión y neutralizar los conflictos. Eran conocidos por ridiculizar a las víctimas y familiares del naufragio del transbordador Sewol. Sus protestas suelen estar llenas de ancianos pobres conservadores, a los que en general se paga por participar en las protestas. Los chaebols surcoreanos (propietarios ricos de conglomerados globales), que se han visto involucrados en los escándalos de sobornos y corrupción, han financiado con regularidad estos grupos, y las agencias de inteligencia están detrás de la escena, financiándolos con fondos reservados.

 

En el curso del escándalo se reveló que los funcionarios de la Oficina Presidencial dieron órdenes directamente a estos grupos pro-gubernamentales para que se movilizaran y propagarán ciertos rumores. Sus comentarios y amenazas han sido tan escandalosos que hasta los medios de comunicación conservadores han sido reacios a la hora de transmitirlos directamente, porque ello hubiera erosionado drásticamente la credibilidad de esos grupos reaccionarios. Algunos de estos matones extremistas realizaron una manifestación frente a la casa del fiscal especial, amenazándole a él y su familia. Y algunos sitios de extrema derecha en Internet difunden información privada sobre los jueces.

 

Por otra parte, se organizó una operación sistemática de desinformación y difusión de noticias falsas sobre el escándalo y el juicio político en la web. En los mítines se han distribuidos miles de copias de periódicos ilegales, llenos de noticias y amenazas falsas. A pesar de las críticas de la opinión pública, la policía ha respondido con gran cautela y lentitud ante estas terribles amenazas y campañas de desinformación.

 

Las próximas elecciones presidenciales

 

Tras la destitución de la presidenta, la constitución requiere la convocatoria de elecciones presidenciales en un plazo de 60 días. Por lo tanto, técnicamente, Corea del Sur, eligirá a un nuevo presidente a principios de mayo. Sin embargo, la carrera presidencial ya había comenzado tras la destitución parlamentaria de Park hace tres meses.

 

Por el momento, Moon Jae-in, el candidato del Partido Democrático (DP), encabeza por un amplio margen en la mayoría de las encuestas. Otro candidato del DP, Ahn Heejeong, gobernador de la provincia de Chungnam, ocupa el segundo lugar. Tras la decisión del candidato conservador, Ban Ki-moon, ex secretario general de la ONU, de renunciar a su candidatura a la presidencia a finales de enero, la mayor parte de los candidatos conservadores apenas han sido visible en la carrera, aunque Hwang Gyoahn, presidente y primer ministro en funciones, es actualmente el candidato conservador preferido, contando con la mitad o un tercio del apoyo de Ban Ki-moon. Su candidatura parece bastante improbable, sin embargo, y el colapso total de las políticas conservadoras es evidente.

 

Por lo tanto, es casi seguro que los liberales cosechen los frutos de las históricas luchas del movimiento de base de las velas. Los sindicatos y los movimientos sociales han desempeñado un papel clave en la organización de esta lucha histórica, pero eran sólo una gota en el gran océano de las protestas con velas. Por otra parte, las políticas progresistas sólo están parcialmente representadas por un partido minoritario moderado, el Partido de la Justicia, tras la prohibición del Partido Progresista Unido a principios de 2015, que estaba dominado por la tendencia nacionalista pro Corea del Norte. El Partido de la Justicia actualmente cuenta con 6 escaños en el parlamento. Estructuralmente, los sindicatos y los movimientos sociales carecen de mecanismos de organización para intervenir en la política institucional en general, y en las elecciones presidenciales en particular.

 

En el transcurso de las protestas con velas, una coalición de sindicatos y movimientos sociales intentó levantar una alternativa independiente de los partidos de la oposición, mediante la organización de un foro cívico de base para discutir y debatir el significado de la lucha y la alternativa popular para una nueva República. Sin embargo, esta iniciativa no fue capaz de cuajar y fue marginada fácilmente por los grandes medios de comunicación.

 

Después de la revolución ciudadana

 

En esta lucha histórica, los surcoreanos han experimentado otro momento de agitación política, siguiendo la tradición de la Revolución de Abril de 1960, la Masacre de Gwangju en 1980, y el levantamiento de junio de 1987. Las protestas con velas también revivieron el espíritu de las protestas de 2008 contra las importaciones de carne de vacas locas estadounidenses. Las vigilias con velas pusieron fin al gobierno conservador y han ampliado y profundizado la democracia. La democracia de Corea del Sur dio otro gran paso hacia adelante, a pesar de la sombría crisis del capitalismo de Corea del Sur.

 

Es muy probable que la lucha heroica del movimiento de base de las velas dará lugar a un gobierno liberal, y esto es sin duda algo positivo, teniendo en cuenta el mal gobierno y los escándalos de los últimos nueve años de gobierno conservador. Sin embargo, Moon Jae-in y su oposición liberal no tienen ni un compromiso genuino con una alternativa antineoliberal ni la capacidad para poner en práctica las reformas radicales que el movimiento de base esperaba tras esta lucha histórica.

 

La oposición liberal en crisis puede llegar a ganar las elecciones, no debido a su capacidad y credibilidad, sino a causa de los malos resultados y la arrogancia de Park y las camarillas conservadoras en el seno del partido gobernante. Sólo bajo una enorme presión de las protestas con velas decidió la oposición liberal seguir el camino correcto de tratar de acabar con el presente régimen conservador, corrupto e incompetente.

 

Por otro lado, los sindicatos, los movimientos sociales y las fuerzas políticas progresistas se encuentran dispersos y desunidos tras el fracaso de las luchas contra las sucesivas ofensivas neoliberales. Sobre todo, no pudieron imponerse como una alternativa real, independiente de la oposición liberal, durante las protestas con velas. Por lo tanto, a pesar de que jugaron un papel importante en ellas, no han proporcionado una dirección política o un liderazgo estratégico en el curso de la lucha.

 

A pesar de que las protestas con velas han ganado una victoria histórica y la democracia se ha reforzado, el futuro es incierto. O bien esta abertura puede cerrarse después de las elecciones presidenciales, o puede ampliarse y dar lugar a una lucha más amplia y más profunda por los problemas reales más allá de la lucha democrática. Si los sindicatos y los movimientos sociales aprenden las lecciones necesarias, podrían dirigir esta nueva etapa de la lucha. Si no es así, Corea del Sur puede que tenga que esperar a una nueva generación.

 

Won Youngsu coordinador del Foro Internacional en Corea y colaborador habitual de la revista australiana Links.

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