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Escocia: El Partido Socialista Escocés después del referéndum

[English at http://links.org.au/node/4123.]

Por Dick Nichols

12 de noviembre de 2014 -- Viento Sur -- La iglesia Augustine United Church de Edimburgo es un lugar frío cuando sopla el viento, como era el caso cuando el Partido Socialista Escocés (Scottish Socialist Party, SSP) celebró su conferencia anual de 2014 el pasado 25 de octubre.

Sin embargo, el ambiente se caldeó cuando los más de 200 miembros presentes del SSP pasaron a abordar los retos que plantea un vibrante nuevo periodo que se ha abierto en la política escocesa, marcado por una implicación popular sin precedentes en el activismo y el debate sobre el futuro de Escocia. Esta fase comenzó con la derrota de los defensores del “Sí” por un 55 % contra un 45 % en el referéndum por la independencia del 18 de septiembre. El efecto más sorprendente de esa victoria para el establishment del Reino Unido es el hecho de que el “victorioso” Partido Laborista Escocés, el principal partido impulsor de la campaña “Better Together” (“Mejor juntos”) contra la independencia, está ahora en crisis.

Al mismo tiempo, los partidos “derrotados” –- el Partido Nacional Escocés (Scottish National Party, SNP), que gobierna en Escocia, los Verdes y el SSP– han experimentado todos un crecimiento extraordinario. Hasta la fecha, 60.000 personas se han afiliado al SNP, casi cuadruplicando su militancia, que ahora suma 82.000 miembros, y superando a los liberal-demócratas para convertirse en el tercer partido más grande del Reino Unido, mientras que 5.000 se han unido a los Verdes y 2.500 al SSP.

En cuanto al Partido Laborista Escocés (Scottish Labour Party, SLP), hasta ahora los frutos de su “victoria” (en la que hasta un 40 % de sus votantes en las elecciones escocesas de 2011 votaron sí a la independencia) son, entre otros, los siguientes: la dimisión, el 24 de octubre, de su presidente Johann Lamont después de que el secretario general del SLP fuera cesado por la dirección central laborista del Reino Unido sin consulta previa; la lucha fraccional cada vez más intensa en torno a la subordinación del partido a la central del Reino Unido; y la creciente negativa de sindicalistas que votaron a favor de la independencia a cotizar al fondo político del sindicato que canaliza dinero a las arcas del Partido Laborista. Según Jonathan Shafi, uno de los representantes de la Campaña Radical por la Independencia (Radical Independence Campaign, RIC), quien se dirigió a la conferencia del SSP, esta última tendencia abre la posibilidad de un desafío radical al tradicional dominio laborista en el movimiento sindical escocés.

Si los votantes laboristas favorables a la independencia no dan su voto al SLP en las elecciones generales del Reino Unido de 2015, la esperanza del laborismo británico de vencer al Partido Conservador y al populista y xenófobo Partido por la Independencia del Reino Unido (United Kingdom Independence Party, UKIP) se verá gravemente mermada. (El Partido Laborista del Reino Unido depende del bloque de sus escaños escoceses, que actualmente abarca 40 del total de 59 escaños que tiene Escocia en el parlamento británico, para contrarrestar la ventaja de los conservadores en el resto del Reino Unido.) Sin embargo, la posibilidad de que este voto laborista proindependentista no vaya a parar al Partido Laborista en 2015 dependerá en gran medida de la creación de una alianza electoral favorable a la independencia que puedan apoyar los votantes de la clase obrera que preferirían la muerte antes que votar por el SNP. La cuestión de cómo debería configurarse esta alianza y cómo debería funcionar ya se ha vuelto candente en el campo independentista, en el que un candidato a la vicesecretaría del SNP, Stewart Hosie, propone para 2015 una candidatura conjunta del SNP y de la Alianza por el Sí. (La vicesecretaría del SNP va a quedar vacante porque la vicesecretaria en ejercicio, Nicola Sturgeon, pasará a ocupar el liderazgo tras la dimisión del primer ministro Alex Salmond.)

La contribución del SSP a la campaña por el Sí

La cuestión de cómo dotar mejor de expresión política al sentimiento independentista fue probablemente el principal tema de debate en la conferencia del SSP, junto con la cuestión de cómo reforzar las posiciones de izquierda y socialistas en el sector independentista más amplio. Esta discusión fue un reflejo de la intensa participación de los propios miembros del SSP en la campaña por la independencia en el seno de la amplia plataforma proindependentista Yes Scotland (Sí Escocia), en la Campaña Radical por la Independencia (RIC, que agrupaba a activistas no afiliados a ningún partido, además de miembros de los Verdes y del SSP), en el inspirador movimiento Women for Independence (Mujeres por la independencia) y mediante su propia campaña como partido. Esta campaña del SSP consistió en la organización de casi un centenar de mítines en toda Escocia y el reparto de su material de propaganda, es decir, unos folletos en que exponía por qué los socialistas defienden la independencia y se declaran a favor de una república escocesa que rompa todos los lazos con la monarquía británica. Contribuyó a impulsar la amplia campaña por el Sí, aunque proyectando su propia posición sobre cuestiones como la Unión Europea y la cuestión de la moneda propia para Escocia.

Al inicio de la conferencia, el copresidente nacional del SSP, Bill Bonnar, resumió el impacto general de toda esa labor. “El partido por el socialismo en Escocia” desempeñó una “función transformativa en la campaña” y “ ha sido transformado a su vez por la campaña”. La tarea era ahora de convertir el SSP en el “partido socialista de masas de Escocia”. La tesis de Bonnar –repetida más tarde en una mesa redonda en la que participaron Jonathan Shafi, en nombre de la RIC; Maggie Chapman, representante del Partido Verde y concejala de Edimburgo; y Alan Grogan, por el grupo Laboristas por la Independencia– era que el voto por el Sí nunca habría alcanzado el 45 % si no hubiera sido por los cientos de mítines y la campaña puerta a puerta que llevaron a cabo los defensores progresistas de la independencia en los barrios obreros.

El papel del SSP había sido crucial. De acuerdo con una resolución de la agrupación de Ayrshire, “ los argumentos socialistas del SSP dieron en el clavo y ganaron muchos votos por el Sí donde otros no lograron convencer a miembros de la clase trabajadora ”. A resultas de ello, las agrupaciones ya existentes del SSP han salido reforzadas y se han creado nuevas, apareciendo nuevos líderes locales y ganando el partido un mayor reconocimiento y proyección pública. La propuesta del SSP a la Comisión Smith (http://www.scottishsocialistparty.org/ssp-submission-smith-commission/) – creada para debatir sobre la transferencia de competencias a Escocia prometida por los líderes de los grandes partidos británicos en la última semana de la campaña ante el aumento del Sí en las encuestas– constituye un buen ejemplo de cómo el SSP utiliza el espacio político que ha ganado, a pesar de ser la única formación política escocesa significativamente excluida de dicha comisión.

La campaña por la independencia también ha permitido al SSP dejar atrás por fin el negro periodo de descrédito injustificado y de pérdida de influencia (inclusive de presencia en el parlamento) a raíz del escándalo protagonizado por su ex diputado al parlamento escocés Tommy Sheridan, caso que se alargó de 2004 a 2011. (El caso Sheridan se produjo cuando la dirección del SSP se negó a apoyar a Sheridan en su denuncia por difamación contra el antiguo periódico amarillo News of the World, del grupo Murdoch, que había publicado que Sheridan visitaba prostíbulos. Sheridan había reconocido ante la dirección del SSP que eso era cierto, pero pidió que mintieran y le defendieran. Después de ganar el juicio contra News of the World, Sheridan fue condenado posteriormente por perjurio y cumplió un año de prisión de los tres a que fue condenado, siendo puesto en libertad en 2012.)

La numerosa presencia en la conferencia de nuevos miembros, en muchos casos jóvenes, y su participación en los debates confirman que la “irrelevancia” que atribuyen los rivales políticos al SSP es confundir los deseos con la realidad. Está claro que Alan Grogan, de Laboristas por la Independencia, no comparte esa opinión, ya que anunció, entre aplausos y gritos de apoyo, su decisión de abandonar el laborismo y afiliarse al SSP. En su discurso, el copresidente nacional Colin Fox comparó la experiencia de la derrota del Sí en la votación del 18 de septiembre con la elección parcial que tuvo lugar en 1888 en la circunscripción de Mid Lanarkshire, en la que el candidato Keir Hardie, que se presentó por primera vez como laborista independiente, quedó relegado al tercer puesto. Al igual que aquella derrota, que supuso el comienzo de la ruptura de los candidatos obreros con el Partido Liberal, la del 18 de septiembre representa un punto de inflexión, el comienzo del desarrollo de una nueva mayoría en una “Escocia que ha cambiado para siempre”. Después de subrayar que la campaña del SSP se había opuesto al nacionalismo, pero apoyando al independentismo y al internacionalismo, Fox concluyó: “ Si eres socialista, te unes a un partido socialista. Si de verdad quieres transformar Escocia, únete al SSP.”

El debate sobre la estrategia electoral

A raíz de sendas propuestas de las agrupaciones de Cumbernauld and Kilsyth y de Mid and East Fife se produjo un debate sobre la orientación del SSP ante las elecciones generales del Reino Unido previstas en 2015 y las elecciones al parlamento escocés que tendrán lugar en 2016. La resolución de Cumbernauld and Kilsyth llama a “ todos los órganos del partido a organizar un debate constructivo sobre (1) la presentación de candidatos ‘independentistas’ para las elecciones generales de 2015, (2) la transformación de las elecciones parlamentarias escocesas de 2016 en elecciones por la independencia, (3) el intento de conseguir diputados socialistas en 2016, (4) el refuerzo del movimiento independentista a escala local y nacional y (5) la cooperación con otros grupos políticos y culturales… para mantener el impulso hacia la independencia y avanzar por la vía para lograrla ”. Se presentaron enmiendas a esta propuesta que reflejaban diferentes puntos de vista en torno a los objetivos potencialmente contradictorios de buscar la unidad por la independencia, reforzar a la izquierda y al polo progresista dentro del campo independentista y reforzar además al SSP y la causa del socialismo.

Por ejemplo, la agrupación de Glasgow Central propuso que el SSP impulsara activamente “ la discusión con organizaciones progresistas con vistas a formar una alianza electoral” de cara a las elecciones escocesas de 2016. Su enmienda pretendía asegurar que el SSP participara “en primera línea” en iniciativas como la conferencia postreferéndum convocada por la RIC para el 22 de noviembre (cuyas 3.000 entradas ya se han agotado, triplicando el número de participantes en las dos conferencias anteriores). Esta enmienda se aprobó con alguna oposición que parecía expresar la preocupación de que el SSP se comprometiera en alianzas de izquierda más amplias antes de que los nuevos militantes que han ingresado en el partido a raíz de la afluencia masiva que se produjo durante la campaña hayan interiorizado suficientemente la política del propio SSP.

Una enmienda de la agrupación de Renfrewshire que la frase “la transformación de las elecciones parlamentarias escocesas de 2016 en elecciones por la independencia” fuera sustituida por “ el intento de conseguir diputados socialistas en 2015 y 2016”. Glasgow Central también propuso presentar candidatos socialistas en una serie de circunscripciones en las elecciones generales del Reino Unido de 2015. Un orador afirmó que el SNP y los Verdes rechazarían sin duda cualquier alianza independentista más amplia para las elecciones generales británicas. Colin señaló en su respuesta que la formación de esa alianza no solo era objeto de debate en el propio SNP (en el que según cierta información muchos miembros de la base de ese partido están a favor), sino que también era importante para el SSP defender –y hacer que se vea que defiende– una propuesta que redunda en beneficio del conjunto del movimiento independentista. En cuanto a una campaña separada del SSP en 2015, las ganancias serían muy escasas en una elección que en ausencia de una alianza independentista más amplia se convertiría por fuerza en una “batalla tribal” entre el Partido Laborista y el SNP. La enmienda de Renfrewshire fue la única en que hubo que proceder al recuento de votos, siendo rechazada por 52 a 71. Este resultado pareció ser un signo de que hay una parte considerable del partido que está preocupada por el peligro de que el perfil político propio del SSP se diluya en alianzas más amplias.

Reconstruir

Las demás resoluciones de la conferencia se refieren a dos cuestiones más amplias: la reconstrucción del SSP para aprovechar al máximo la afluencia de nuevos miembros (la más grande que se conoce en un partido anglo-celta de extrema izquierda), y el posicionamiento sobre las cuestiones políticas candentes del momento. En algunos aspectos, estas resoluciones fueron objeto de versiones escocesas de los debates que también se dan en muchas formaciones de izquierda europeas. Por ejemplo, la necesidad de que el SSP aborde la cuestión de la fracturación hidráulica para la obtención de gas se concretó en la presentación de sendas propuestas de resolución de las agrupaciones de Dundee y Cumbernauld and Kilsyth, que prevén una prohibición prácticamente incondicional. Un orador se preguntó si no sería posible que la fracturación fuera técnicamente segura, mientras que Colin Fox comentó que si se sumaba la prohibición de la fracturación hidráulica a la oposición a la energía nuclear, al carbón y al gas por parte del SSP, sería más que urgente que el partido formulara una política energética creíble. Se aprobó la oposición a la fracturación hidráulica.

Hubo un debate sobre la “renta ciudadana” contra la pobreza, que también mantienen muchos partidos de izquierda europeos, cuando la agrupación de Renfrewshire propuso que se apoyara la medida y se propugnara públicamente. Un orador sostuvo que la de la renta ciudadana era una propuesta completamente equivocada, una solución “mágica” para el socialismo que podía convertirse en una “excusa para no trabajar”. Una enmienda de Dundee que habría aplazado la adopción hasta que se desarrollara una propuesta detallada fue rechazada y la resolución quedó aprobada.

Entre las iniciativas encaminadas a reforzar al partido y su labor figuran el restablecimiento de su red de mujeres y diversas medidas para facilitar la participación de los nuevos miembros en la vida regular de las agrupaciones locales (que se reúnen quincenalmente). En este terreno, la propuesta de la agrupación de Ayrshire de “ crear agrupaciones ‘virtuales’ bajo la dirección de compañeros experimentados que mantendrán el contacto y promoverán actividades a través de las redes sociales ” provocó un vivo debate. Dicha propuesta tenía la finalidad de contrarrestar la dispersión de los miembros en las zonas rurales, especialmente en los Highlands y las islas, donde es imposible o muy difícil reunir a los miembros en asambleas presenciales, y ello dio lugar a una discusión sobre las ventajas y desventajas de las redes sociales. Estas fueron cruciales para el desarrollo de la campaña por el Sí frente a la oposición casi universal de los medios de comunicación privados, pero ¿qué función pueden desempeñar en la construcción del SSP? La exdiputada del SSP y activista feminista Frances Curran llamó a aprobar la propuesta sin enmiendas, diciendo que el partido debía respetar y acomodar a personas diferentes con distintas maneras de desarrollar la actividad política. Al final, una enmienda de la agrupación de Lothians que implicaba rechazar la propuesta de las agrupaciones “virtuales” fue derrotada por una amplia mayoría.

La conferencia finalizó con la elección de Colin Fox y Sandra Webster como portavoces nacionales; de Bill Bonnar y Frances Curran como copresidentes nacionales y de Ken Ferguson como editor de Scottish Socialist Voice. Asimismo fue elegido un comité ejecutivo de 14 miembros con paridad de género.

Conclusión

Los avances realizados por el SSP en la campaña por el Sí y en esta conferencia le permiten aspirar a desempeñar un papel clave en la izquierda escocesa y en la política socialista. Ahora bien, lo hace en unas condiciones muy distintas de cuando se fundó en 1998, cuando podía aspirar razonablemente a agrupar al conjunto de la extrema izquierda. Ahora el partido se enfrenta al reto de atraer al socialismo a una nueva generación de activistas en gran parte no afiliados que ha hecho emerger la campaña por la independencia y el ala radical de esta. Es también una generación que tiene una experiencia muy distinta de la lucha política que no la de las décadas de 1980 y 1990, marcada por la huelga de la minería y la lucha contra el “impuesto per cápita” (poll tax).

Las complejidades de este nuevo escenario salieron a relucir en los debates formales e informales durante la conferencia. ¿Cómo recuperar una presencia en los sindicatos cuando estos han perdido tanto terreno? ¿Cómo combinar el trabajo en las organizaciones tradicionales de la clase obrera con el trabajo en los movimientos sociales de nuevo tipo? ¿En torno a qué cuestiones se puede implantar el SSP en las universidades? ¿En qué condiciones hay que tratar de reconstruir la unidad de la izquierda, especialmente en relación con los miles de personas que se han adherido a la RIC? ¿Qué clase de trabajo hay que desarrollar en nombre del propio SSP o en el de otras formaciones más amplias que ya existen o puedan surgir?

Estos grandes retos serán abordados por una dirección del SSP que ha demostrado ser capaz de dirigir el partido en tiempos de gran dificultad y de “salir por el otro lado del túnel” con la potente intervención del partido en la campaña por la independencia. Con el gobierno del SNP obligado (a pesar de sus protestas) a aplicar las políticas de austeridad que le impone el gobierno de Londres, el SSP podrá contar con muchas oportunidades para extender su influencia. Podemos estar seguros de que las aprovechará y de que seguirá dando un ejemplo del que los socialistas de todos los países capitalistas podrán seguir aprendiendo.

[Dick Nichols es el corresponsal europeo de las revistas australianas Green Left Weekly y Links International Journal of Socialist Renewal. Participó en la conferencia de 2014 del Partido Socialista Escocés en representación de la Alianza Socialista Australiana.]

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